Nadie pensaba que su terraza podía cambiar así

No es teoría. Son personas que ya estaban en ese punto. Terrazas con viento, con ruido, con falta de privacidad o que simplemente habían dejado de usarse.

Hasta que algo cambió.


Lo que realmente hace que una terraza se vuelva a usar

Recuperar una terraza no va de hacer una gran obra. Ni de cambiarlo todo.

Va de entender por qué no la estás usando hoy.

A veces es el viento.
O la lluvia.
O sentir que estás demasiado expuesto.
O simplemente que mantenerla da más esfuerzo del que compensa.

Y cuando eso desaparece… la terraza empieza a formar parte de tu vida otra vez.


Lo que tienen en común todas estas terrazas

Ninguna estaba “mal”. Pero todas tenían algo que impedía usarlas de verdad.

Y en todos los casos, el cambio no empezó fuera.
Empezó cuando dejaron de ver la terraza como un espacio perdido…
Y empezaron a verla como parte de su casa.

Salir era incómodo

«Antes no podíamos salir a la terraza porque teníamos tanto ruido que era imposible estar aquí.»

– Justina, Valencia –

Siempre estaba sucia

«Ahora el polvo y la suciedad no entran y podemos tener la terraza decorada a nuestro gusto.»

– Óscar, Benalmádena –

El viento mandaba

«Vivimos en una planta 11 y aquí hace mucho viento, todo bolaba y era muy incómodo estar en la terraza.»

– Vania, Mallorca –


Hoy, estas terrazas son:

– Un sitio donde quedarse, no solo salir
– Un espacio que se usa cada día
– Una parte más de la casa, no algo aparte

Y lo más importante:
ya no dependen del clima, ni del momento, ni de las condiciones.